sábado, 11 de octubre de 2008

El Precio de ser mujer

”Sin desigualdad entre hombres y mujeres, sin policía corrupta, represiva y proxeneta, sin este sistema capitalista, sin un estado cómplice, no habría prostitución ni trata de mujeres y niñas”
La trata de personas es la captación y traslado de seres humanos recurriendo a la amenaza, uso de la fuerza, coacción, ardid o engaño, con fines de explotación. Esta práctica toma diferentes formas, ya sea para la explotación laboral en minas, plantaciones, construcciones etc., para usos militares como ser soldados cautivos o tropas irregulares de niños, la reducción a servidumbre , esclavitud lisa y llana , o la explotación sexual por medio de la prostitucíon forzada, la pornografía, la pedofília o el turismo sexual.[1]
Con el cambio que implicó la introducción del liberalismo en las relaciones entre trabajadores y patrones, se creyó que éstas, de ahora en más, iban a desenvolverse en un marco de libertad (dándole a esta palabra el sentido propio del pensamiento liberal). Si bien esto se dio en gran parte de la actividad económica, en aquellos sectores en los que dicha libertad no resultaba rentable para el capitalista, se siguió implementando la institución de la esclavitud.
Uno de los casos más complejos, y vigentes en la actualidad, es el de la trata de mujeres con el fin de prostituirlas. En este caso, las condiciones de esclavitud son “rentables” para el proxeneta, hasta el punto de obligar a las mujeres a consumir estupefacientes para extender la “jornada de trabajo”.

El camino para pasar de ser humana a ser objeto..
Por un lado tenemos un sistema patriarcal que considera a la mujer como un ser sumiso, subordinado al hombre y semejante a un objeto susceptible de ser apropiado. Por otro lado, el capitalismo que subsiste a través de la explotación de l@s trabajadores/as, que venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario mínimo para vivir. También el capitalismo nos enseño que todo puede ser objeto de consumo, siempre y cuando exista una demanda. La unión de estos dos conceptos arroja como resultado la explotación, ya no de la fuerza de trabajo de la mujer, sino de su propio cuerpo como objeto.
De esta manera el modelo patriarcal, su hijo el machismo y su mejor amigo el capitalismo, han prostituido a otra mujer.
Para abordar esta temática es fundamental desenmascarar innumerables prejuicios, no ingenuamente instalados en la sociedad. Históricamente y socialmente prostitución se identifica con mujer, invisibilizando así a aquellos que también forman parte de la misma, encubriendo a los grandes beneficiarios, clientes y proxenetas, y responsabilizando a las víctimas de este gran negocio, las mujeres y niñas.
Es por todo esto que el primer término del cual hay que despojarse es el de “prostituta” e instalar otro más real que es el de “mujer prostituida”.De esta manera, inevitablemente, surge el interrogante ¿quién es el que la prostituye? y es así como surge la figura del cliente como sujeto activo prostituyente.
También es necesario extirpar la idea de que para erradicar la prostitución hay que focalizar solamente en la persona que la ejerce, sin considerar los factores que la inducen. Es decir, no sólo hay que hacer hincapié en la oferta de la prostitución, sino fundamentalmente en el rol que cumple el cliente por su creciente demanda.
Las mujeres no “se prostituyen”, son prostituidas por clientes y proxenetas protegidos por el estado, compelidas por la necesidad económica, por presiones de toda clase, por la violencia real y simbólica, por costumbres e ideas contenidas en los mensajes culturales, que consideran que las mujeres son objetos disponibles para satisfacer supuestas necesidades de los hombres. Es fundamental eliminar de una vez por todas la doble moral social, que condena a las mujeres prostituidas y que justifica a los hombres que demandan la prostitución. Estos prejuicios enormemente arraigados en la sociedad son fundamentales para que la dominación patriarcal subsista.
Nos parece importante destacar, también, que la prostitución es dominación y explotación de unos seres humanos sobre otro grupo de seres humanas. Aquí surge un interrogante ¿puede considerarse a la prostitución como un trabajo o no? Por un lado se plantea que si se legaliza la prostitución se esta legitimando la cosificación de la mujer, por otro lado si se legaliza se estarían reconociendo los derechos de las “trabajadoras del sexo”.
Otra interrogante que surge es el siguiente, así como una mujer “elige”[2] ser explotada, violada y reducida a un objeto, ¿acaso un/a miner@ elige libremente trabajar en las minas, para morir luego de 5 años a causa de ese trabajo que le consume su vida? ¿Acaso el/la miner@ no esta siendo explotad@, reducid@ a un mero instrumento de trabajo?¿ Acaso no son víctimas de un mismo sistema capitalista que los explota?

TOP 5 DEL SEÑOR CAPITALISTA PARA GENERAR LAS CONDICIONES IDEALES DE PROSTITUCION
1-Generar las condiciones de pobreza extremas que arroje al mercado mujeres desesperadas. Esto se refleja en el hecho que las mujeres constituyen el 70% de los 1.300 millones de pobres absolutos del mundo.[3]
2-Generar un ideal cultural de mujer que la cosifique y la reduzca a un mero objeto sexual, anexándole un avasallamiento de oferta sexual desde los medios de comunicación (desde las revistas o hasta en los diarios en los clasificados[4]).Uno de sus efectos es sufrido cotidianamente por montones de mujeres de cualquier clase, la violencia sexual, que va desde un “inocente” piropo en la calle, hasta las aberrantes violaciones que se dan diariamente, no solo en la calle, sino también en la casa en manos de algún familiar o cónyuge.
3- Fortalecer las relaciones de fraternidad entre la policía, los proxenetas y el derecho.
4- Invisibilizar a los clientes justificando la satisfacción de “sus necesidades irrefrenables”
5- Asegurarse una buena red de secuestros, ya que una chica significa para un explotador alrededor de 12.000 pesos mensuales.[5]


Policía, Estado y Derecho la gran sociedad proxeneta
No hay redes de trata sin corrupción judicial, policial y estatal. La trata es un delito que financia las cajas negras de la política. Esto se refleja en el hecho de que no hay que recurrir a los jefes policiales locales para una investigación, porque el jefe de una zona invariablemente recauda dinero para prostitución, como de la droga y el juego. El Estado es negligente, cuando no cómplice y esta telaraña de complicidades está fortalecida por la convicción popular de la necesidad y la intemporalidad de los prostíbulos, prohibidos inequívocamente por la ley nacional, pero “habilitados” por los municipio y naturalizados por el sentido común.
Este sistema hace uso de todas sus instituciones para perpetuarse, siendo así como el Derecho, su gran arma legitimadora, le da un carácter legal a aquellos presupuestos que le son funcionales para imponerse.
Un ejemplo de esto es la ley de trata, la cual toma la definición de trata del Protocolo de Palermo:
A-“Por “trata de personas” se entenderá la captación, el transporte, (…), recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto(…) o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos;
B- El consentimiento dado por la víctima de la trata de personas (…) no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios enunciados en dicho apartado;
C- La captación, (…) o la recepción de un niño con fines de explotación se considerará “trata de personas” incluso cuando no se recurra a ninguno de los medios enunciados en el apartado a) del presente artículo;
D- Por “niño” se entenderá toda persona menor de 18 años.”
Al adoptar la definición del protocolo de Palermo, se incluyen en la definición de trata los vicios del consentimiento de las victimas y los medios que usa el delincuente (abuso, engaño, violencia, etc.), los cuales deberían ser agravantes del delito y no constitutivos de la figura penal.
Es en este proyecto de ley donde se evidencian las falencias y complicidades del Derecho con el sistema patriarcal, legitimando así los prejuicios anteriormente mencionados, ello así porque:
Distingue entre víctimas mayores y menores de 18 años
Cuando las víctimas son mayores de 18 años es necesario probar que el delincuente actuó con violencia, abuso, etc. para que exista delito. Presumiéndose que pueden prestar consentimiento con su propia explotación.
Favorece la impunidad de los proxenetas y tratantes
Porque la explotación de la prostitución ajena debe ser siempre considerada delito sin que importe el consentimiento de las víctimas
Vulnera convenciones internacionales de DDHH suscriptas y ratificadas por nuestro país, que establecen que no debe tenerse en cuenta el consentimiento de las víctimas
No protege efectivamente los DDHH de las victimas de trata

No es menor destacar que esta ley fue impulsada por Aníbal Fernández, evidenciándose una vez mas el doble discurso kirchnerista. Mientras la presidenta hace gala del lenguaje no androcéntrico con el “compañeros y compañeras” de sus discursos, de la supuesta inclusión de una visión de género y de una política de “derechos humanos”, en Argentina mueren cientos de mujeres por abortos mal realizados, las mujeres siguen cobrando un sueldo menor al de un hombre por igual trabajo, las mujeres siguen siendo víctimas de las redes de trata y de prostitución, las mujeres siguen siendo explotadas en la casa y en el trabajo, las mujeres siguen teniendo sus derechos de humanas pisoteados. Las mujeres tenemos a una presidenta explotadora, machista y proxeneta.
[1] La trata de personas es un delito que a nivel mundial somete anualmente a millones de personas –4 millones de adultos y 2 millones de niñas y niños- a condiciones de esclavitud y genera ganancias estimadas en 32 mil millones de dólares, donde más del 85% proviene del comercio sexual .Según datos de la OIT

[2] Hay quienes dicen que esa elección no es libre, mientras que otras personas dicen que si lo es.
[3] Según datos de la OIT
[4]En España la revista Capital publicó un reportaje de anuncios clasificados sobre contactos sexuales y prostitución, en los principales diarios, más del 60% de los clasificados en prensa diaria son de contactos sexuales, y que a medios como El País, le supone un ingreso de 13.000 euros diarios, lo que se traduce en cinco millones de euros al año.
[5] Según datos de la OIM

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